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domingo, 26 de septiembre de 2010

LA PREVENCION EN EL CONSUMO DE DROGAS

EN LA FAMILIA

Cada adolescente tiene un entorno interpersonal y social, padres, hermanos y otros adultos importantes para su vida y desarrollo, que ejercen una influencia favorable o desfavorable hacia el consumo de drogas. En el contexto familiar se pueden dar circunstancias que favorezcan el acercamiento de los jóvenes al consumo de drogas, como la falta de diálogo, las actitudes ambiguas de los adultos frente a las drogas, las carencias afectivas, la poca o ninguna orientación para el desarrollo humano y personal, para una buena capacidad de enfrentamiento y resolución de situaciones problemáticas. La proximidad a la familia y los fuertes lazos afectivos, disminuyen la necesidad de dependencia del grupo y la probabilidad de pertenencia a grupos marginales consumidores. Las acciones deben ir dirigidas a identificar y fortalecer los factores protectores de la familia, su funcionalidad, cohesión, a rescatar su rol protector y transmisor de valores, haciendo del ambiente familiar por muy pobre que sea un sitio que ofrezca seguridad, amor y comunicación.
EN LA ESCUELA

La escuela es la institución educativa por excelencia después de la familia, que asume cada vez más responsabilidades en la sociedad actual y un mayor protagonismo en su función de formar y educar. El tipo de formación recibida en el ambiente escolar puede favorecer o no la búsqueda del contacto con substancias psicoactivas. Varias investigaciones han demostrado la relación que existe entre consumo de drogas en adolescentes y bajo rendimiento académico, alto grado de ausentismo, fracaso escolar, abandono escolar y escasas aspiraciones educativas. La escuela que no responde a las necesidades educativas de sus alumnos, que no ofrece instrumentos para afrontar sus problemas y los de la sociedad actual, está contribuyendo en cierta forma al consumo de drogas y al rechazo de la escuela. Dado el contexto de competitividad que constituye la escuela, el joven vive el fracaso como la primera experiencia de fracaso social, que genera un proceso de ruptura y distanciamiento con el mundo de los adultos, aumentando su vulnerabilidad. Las actitudes rígidas, poco comprensivas y autoritarias de los profesores, la relación fría y racional con los alumnos, la falta de comunicación, la despersonalización del alumno, ocasiona pérdida de interés por el conocimiento. El ambiente escolar tiene que ser favorable, brindar protección y constituirse en el sitio idóneo para coordinar una eficaz labor educativa con fines preventivos del consumo de drogas, informando sobre las condiciones de vida asociadas a un buen estado de salud, facilitando los instrumentos para lograr cambios de comportamiento y hacer que funcione como un valioso factor de protección que ofrezca una formación integral de la persona, que mas allá de la enseñanza teórica, se centre en una educación preventiva, de preparación para la vida y el futuro, incorporando elementos que contribuyan al desarrollo humano, que jerarquice la escala de valores, la disciplina, la responsabilidad, el respeto a sí mismo, a los demás y logre actitudes favorables a la conservación de la salud y no al consumo de drogas, que transmita estrategias de resistencia a las presiones para una vida en libertad y que muestre a los educandos los caminos para la elaboración de sus proyectos de vida

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